El performer ya había comenzado, alcancé a ver  las puntas de los dedos de una mano votiva moviéndose en la superficie oscura de la pared negra de la galería.

Visión disparada de una vieja imagen que recorrió la historia de muchas fes. Dedos ardientes por la acción de la cera caliente en las velaciones de muchos pueblos que van de la India a Mexico y por supuesto el Perú. La mano votiva es una poderosa imagen en la historia de la imaginería religiosa cristiana, exitosamente amalgamada con tradiciones ancestrales de la cultura andina: fragmentación, laceración, herida, agregaría en el caso de Paucar iluminación: de alumbrar, de lumbre.

El Pasaje

Aquí se inicia un viaje de peregrinación a través de las salas blancas de la galería, (hubiera querido decir neutras). El artista; el joven performer, se prepara para superar obstáculos:

Atravesar el umbral –

Entrar en el recinto

Forzar el cuerpo

Equilibrar fuerzas

El Lugar

Un espacio dentro de otro espacio

La Geometría, la Danza

El círculo, el trompo, la cuerda

Imágenes poderosamente ligadas a la danza como a la geometría se reúnen en Paucar en este recinto. Girando los extremos de su cuerpo estirado, el performer describe la circunferencia dentro del recinto. De igual manera el cuerpo cónico del trompo con su punta aguda describe “bailando” círculos concéntricos, (en el caso de anoche el cuerpo se escapó del centro). Así también el derviche en pos del trance convierte su cuerpo en eje giratorio.

El Cuerpo

Como instrumento de Sí; no para la representación del otro; si no para la presentación de sí mismo, se desdobla (humildemente) en  sujeto y objeto de “bajo rango”, en Instrumento de exposición y en exposición misma. Parándose y caminando sobre las manos, subvierte la forma de mirar; de abajo hacia arriba: de cabeza. Moviéndose al ritmo de un orden sin orden, impone un otro orden, creando como en ondulaciones de materia orgánica fluida, sin direcciones predecibles – fluctuaciones de vacío – Rasgando, rasguñando, arañando, chorreando, un signo, un  mensaje, un jeroglífico.

El Juego

Todos los gestos, “trucos”, señales (conocidos, o reconocidos) de la performance, inauguran un lenguaje autónomo: el del Performer. Conseguido  tras evadir cualquier estereotipo o signo que pudiera filtrar oportunismos de carácter nacional, étnico o político, y hasta de carácter privado. Sin embargo la utilización de algunos “estereotipos” gimnásticos, funcionan indirectamente para alcanzar objetivos más allá

de la habilidad acrobática; aquí usados como préstamo para superar “jugando” un desafío.

Carlos Cueva

Lima 28.01.10